Panadería tradicional

Historia

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Este asunto de hacer pan y bollos empezó en el verano de 1980,en una cuadra de un pueblo de Gredos-sur, El Hornillo, a medio camino, entonces de ninguna parte, pero con huerta, gente serrana, agua y piedras, bosque y piedras. Entonces tuvimos tiempo y unas cocinas prestadas, ingredientes sencillos a nuestro alcance y ganas de mantener los sueños levantados. De aquellos días han quedados otros días y otros sueños. Desde la cuadra a una cocina en una casona de Arenas de San Pedro empleamos dos años y otro más para llegar a cocer en La Parra, un puntito dulce en el mapa. Esos días el pan lo transportaba una caballería, la oficina se disponía en una cabina de teléfonos, la de la entrada a la plazuela, teníamos veinte clientes y el tiempo era enorme. El horno se hizo más grande, aparecieron los registros industriales y sanitarios con sus registradores, comenzamos a oir la palabra mercado, tendencias de consumo, hubo niños y fuimos más, el tiempo no era tan grande pero teníamos más sitio. Tardamos cinco años en llegar a un obrador profesional y poder intimar con bancos y administraciones. Se reguló lo ecológico como una denominación de origen, el país fue cambiando y nosotros. Ocho años estuvimos trajinando una nueva mudanza. Fuimos a ferias y presentamos nuestros trabajos por toda la Ibérica. Hemos tenido suerte y mucha gente nos apoyó y nos comió. Ahora tenemos un sitio grande, en un lugar llamado Navahermosa, con bosque y piedras, con agua y piedras con manzanas y olivas, piornos y vistas, zarzas, higos y todas las flores que podemos. Seguimos haciendo panes y el tiempo es ahora más pequeño y concreto. Somos veinte trabajando aquí, estos días.